La igualdad de género en el sector tecnológico es una prioridad para una recuperación sostenible e inclusiva

La desigualdad de género es una barrera para el desarrollo sostenible y la construcción de una sociedad más justa. La crisis de la COVID-19 no ha hecho más que agravar la situación y ha impactado negativamente en la vida de las mujeres. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante 2020 en nuestra región se produjo un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral de las mujeres. Se calcula que la tasa de ocupación de las mujeres se situó en 46 % en 2020 (versus un 69 % por parte de los hombres) y la desocupación de las mujeres llegó al 12 % en 2020, porcentaje que se eleva al 22,2 % si se asume la misma tasa de participación laboral de las mujeres de 2019. Además, se estima que 118 millones de mujeres latinoamericanas se encuentran en situación de pobreza, 23 millones más que en 2019. Asimismo, muchas debieron dejar sus empleos por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, responsabilidades que siguen recayendo de forma desproporcionada sobre las mujeres. 

Ante esta coyuntura, resulta urgente reforzar las políticas de empleo y asegurarles a las mujeres la participación en los sectores dinamizadores de la economía. La crisis de la COVID-19 aceleró y trajo  cambios en el mundo del trabajo que se venían anticipando desde hace años. En 2050 se prevé que la mitad de los puestos de trabajo existentes desaparecerán ―proyectaba la OIT en 2017― y el 75 % de los empleos estarán relacionados con el campo de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), según datos de la UNESCO de 2018. Es por ello que el acceso a las nuevas tecnologías resulta ahora central para desenvolverse en esta nueva realidad.

Sin embargo, solo el 22 % de las personas que trabajan en el campo de la inteligencia artificial en el mundo son mujeres (Foro Económico Mundial, 2018) y apenas representan el 12 % de quienes trabajan en aprendizaje automatizado (UNESCO, 2019). En consecuencia, si no se aborda de manera urgente una reducción de la brecha de género en STEM, se ampliará en la cuarta revolución industrial.

Prácticamente en todos los países del mundo se advierte que mientras aumenta la cantidad de mujeres que se inscriben en carreras universitarias, muchas de ellas continúan abandonando los estudios en los niveles educativos más altos, aquellos que se requieren para emprender carreras profesionales como investigadoras. La brecha se torna evidente a nivel de doctorado y se amplía durante la transición entre la universidad y el mercado de trabajo, donde menos del 30 % de los investigadores son mujeres, según relevó ONU Mujeres en 2019, sobre estadísticas de la UNESCO, en Las mujeres en ciencias, tecnología, Ingeniería y Matemáticas en América latina y el Caribe.

América Latina y el Caribe es una de las pocas regiones que ha alcanzado la paridad en investigación, donde en promedio el 45 % son mujeres. A pesar de ello, existen diferencias significativas por países: en Colombia, por ejemplo, más del 55 % de sus investigadores son mujeres, mientras que en México, Chile o Perú esa proporción es inferior al 34 %. Sin embargo, la paradoja es que los países con niveles más altos de igualdad de género no siempre tienen una mayor proporción de mujeres que estudien STEM. Es el ejemplo de Panamá o Perú, donde el porcentaje de graduadas universitarias en TIC es del 49,6 % y 43,9 % respectivamente, mientras que Chile y Brasil se encuentran en el extremo opuesto con un 12,7 % y 14,6 %, respectivamente, siempre según el informe de ONU Mujeres.

En este contexto de cambios tecnológicos, la situación generada por la pandemia puso en evidencia y profundizó las brechas en la economía digital. Actualmente hay 165 millones menos de teléfonos móviles en manos de mujeres que de hombres; solo el 54 % de las mujeres a nivel mundial están conectadas a internet móvil (los dos datos son del Global Gender Gap Report 2020 de GSMA) y según la UNESCO solo el 30 % de las mujeres que estudian lo hacen en áreas STEM. Tal y como se desprende de estas contundentes cifras, este nuevo escenario podría verse distorsionado por los sesgos y prejuicios de diseñadores, programadores y/o creadores, que estarían perpetuando discriminaciones históricas y sesgos discriminatorios en sus diseños y soluciones. 

Por lo tanto, es esencial promover procesos de transformación digital incluyentes que garanticen el acceso de las mujeres a las tecnologías, potencien sus habilidades y reviertan las barreras socioeconómicas que estas enfrentan, de manera que logremos fortalecer su autonomía económica. En esta línea, ONU Mujeres integra junto a CEPAL una alianza regional que propone una canasta básica digital, una combinación de una computadora portátil, un teléfono inteligente y una tableta con acceso a datos, con el fin de ayudar a que las mujeres que quedaron excluidas de la economía digital puedan tener acceso de conectividad.

Además de promover que más niñas y jóvenes estudien carreras relacionadas con estos trabajos del futuro, ONU Mujeres subraya tres líneas de acción que serán claves para la recuperación socioeconómica y donde la comunidad empresarial tiene un rol fundamental: impulsar políticas de corresponsabilidad entre mujeres y varones, priorizar las compras inclusivas y sostenibles a través del impulso de negocios y emprendimientos liderados por mujeres en sus cadenas de abastecimiento y reducir la brecha digital y asegurar condiciones de trabajo dignas cuando se instale el teletrabajo. 

Solo poniendo los derechos de las mujeres en el centro de la recuperación socioeconómica podremos generar economías más estables y equitativas, con capital humano capacitado y diverso. Las innovaciones digitales continúan transformando el mundo en el que trabajamos, planteando retos y oportunidades para liberar el potencial que atesoran las mujeres para crear un futuro mejor. Frente a los desafíos que nos plantea la crisis de la COVID-19, será preciso emplear todo el talento existente y, para ello, las sociedades necesitan que las mujeres estén presentes. Sin la participación igualitaria de las mujeres no lograremos un empleo sostenible e inclusivo en América Latina.

  1. ILO, 2017
  2. UNESCO, 2018
  3.  WEF, 2018
  4. UNESCO, 2019
  5. UN Women, 2019. “Women in Science, Technology, Engineering and Mathematics (STEM) in the Latin America and the Caribbean Region,” with data from UNESCO Institute for Statistics (UIS, July 2019)
  6. UN Women, 2019. “Women in Science, Technology, Engineering and Mathematics (STEM) in the Latin America and the Caribbean Region”, with data from UIS (July 2019.
  7. GSMA, “The Mobile Gender Gap Report 2020” https://www.gsma.com/mobilefordevelopment/wp-content/uploads/2020/05/GSMA-The-Mobile-Gender-Gap-Report-2020.pdf 
  8.  GSMA, “The Mobile Gender Gap Report 2020” https://www.gsma.com/mobilefordevelopment/wp-content/uploads/2020/05/GSMA-The-Mobile-Gender-Gap-Report-2020.pdf
  9. UNESCO, 2019

Publicado el