Discapacidad e inclusión: la puerta hacia una organización más fuerte

Que no son productivos, que van a faltar, que no se van a integrar bien, que son una traba para las empresas… Aún hoy, existen muchos mitos en torno a las personas con discapacidad en el trabajo. Mitos que obstaculizan diariamente su derecho a ejercerlo de forma digna.  

Son millones las personas con discapacidad que todavía enfrentan numerosos obstáculos y desafíos al intentar entrar y contribuir en el mercado laboral. ¿Cuántas? Se estima que más de un billón de personas viven en el mundo con algún tipo de discapacidad.  Esto es el 15 % de la población mundial. En la mayoría de los países desarrollados, la tasa de desempleo de personas con discapacidad en edad laboral es por lo menos el doble que la tasa laboral de personas sin discapacidad. Mientras tanto, en los países en vía de desarrollo, se estima que entre el 80 % y el 90 % de las personas con discapacidad están desempleadas. Sin embargo, su derecho al trabajo es reconocido por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, firmaron por 177 países.

De acuerdo con el Banco Mundial, en las personas con discapacidad, al enfrentar mayores tasas de desempleo, aumenta el riesgo de encontrarse con más barreras económicas y sociales: por ejemplo, mayores probabilidades de caer en la pobreza y de tener un menor acceso a los servicios de salud.

“El potencial de estas personas de contribuir en el trabajo y dentro de la sociedad se ve reducido, no por la discapacidad que poseen, sino por las limitaciones que el mundo pone a su alrededor”, afirman desde Business Disability International, un proyecto social internacional sin fines de lucro que busca ayudar a empresas y organizaciones a crear soluciones para lograr un mundo más inclusivo.

Daniela Aza es comunicadora, estudió licenciatura en Comunicación en la Universidad de Buenos Aires y tiene artrogriposis, un síndrome que implica la presencia de contracturas en las extremidades. Con sus redes, trabaja formando una comunidad que crece día a día y a través de las cuales informa y busca generar un cambio respecto de cómo la sociedad entiende y trata a la discapacidad. “Los desafíos para las personas con discapacidad al intentar entrar en el mundo laboral son muchos. Principalmente porque hay una base conceptual que entiende que la persona con discapacidad no puede, carece de capacidades o no está posibilitada para trabajar por su condición en lugar de establecer las condiciones para que esa persona pueda desarrollarse, crecer e independizarse económicamente”.

¿Qué debemos entender fundamentalmente? Daniela explica que contratar personas con discapacidad puede aportar enormemente a una empresa y no solo desde un punto de vista económico: “Sin duda una persona con discapacidad aporta al mundo laboral: le aporta diversidad, conocimiento. Generás equipos de trabajo mucho más diversos, más abiertos y respetuosos de esa diversidad. Se benefician las dos partes, la persona con discapacidad y el empleador”. Y agrega: “Soy una creyente de que la inclusión contagia. Si nosotros estamos con una persona con discapacidad y aprendemos de ella, entonces vamos a llevar eso a un montón de lugares”.

Sin embargo, la integración de personas con discapacidad en el mercado laboral no consiste solamente en contratarla. Este es el primer paso. Trabajar en la inclusión y accesibilidad  de personas con discapacidad en el trabajo implica generar las condiciones necesarias para que no se sientan excluidas. Además, significa entender como empresa u organización que todos somos diferentes y únicos y que eso nos enriquece y beneficia a todos.

Del otro lado del Atlántico están Yolanda Alfaro y David De Juan Calvo. Ellos son españoles y desde Madrid trabajan para Globant. Ambos tienen esclerosis múltiple, y como amigos y compañeros de trabajo han sido un apoyo mutuo al momento de superar momentos difíciles y desafiantes.

Así lo explica David: “El primer paso es que no haya problema a la hora de contratarte, que el empleador no tenga miedo de hacerlo porque no vas a ser una carga, sino que tienes un aporte que dar. Y lo segundo es la normalización y visibilización de este tipo de enfermedades”, en referencia a la esclerosis múltiple. “El día a día se construye con tus compañeros, desde la normalidad, desde la visibilización y desde la adecuación a las necesidades que cada uno tiene”.

Yolanda, por su parte, dice: “Yo al final lo veo como una característica. No quiere decir que porque tú vayas a necesitar determinada cosa en determinado momento para hacer tu trabajo lo mejor posible, no vayas a tener un excelente cumplimiento a nivel profesional. Todo el mundo tiene derecho a trabajar”.

Hoy, después de muchos años, como sociedad hemos logrado muchos avances en materia de inclusión y accesibilidad de las personas con discapacidad. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. Es importante seguir trabajando para derribar tabúes y mitos, para entender la importancia de asegurar un espacio para que todos se desarrollen profesionalmente sin barreras, y para construir una sociedad que entienda y valore el aporte singular de cada uno.

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