La diversidad es el motor humano y económico de las organizaciones

Además de los innegables beneficios en el ambiente de trabajo, la diversidad tiene un impacto positivo para la empresa: innovación y rentabilidad. El talento diverso es el principal valor de un equipo en un modelo de negocios de vanguardia.

“Los equipos con diversidad de género toman mejores decisiones comerciales el 73  % del tiempo, mientras que los equipos con diversidad geográfica y de edad lo hacen el 87 % del tiempo”. Así lo indica el Informe de Bain & Company que invita a pensar los beneficios concretos de la pluralidad en las organizaciones. 

Fernando Matzkin, Chief Business Officer de Globant en Norteamérica, subraya que lo diverso es hoy lo que le da valor a un grupo de trabajo: “Creo que el concepto de equipo ha ido cambiando a través del tiempo. Hace años, el concepto de equipo era multidisciplinario  y de alta performance. Hoy, lo que diferencia a un equipo es la potencia de la diversidad que contiene. En otras palabras, esto tiene que ver con incorporar diferentes culturas, formas de ver el mundo y, en consecuencia, variados modos de resolver un problema”. 

En equipos diversos se genera una interacción muy sana, se crea un ambiente de buenos resultados y un ecosistema de innovación.

Las ventajas para las empresas que trabajan con diversidad de talentos incluyen un modelo de negocios de vanguardia, una rentabilidad superior a la media y un clima laboral favorable. Más aún, en la mirada diversa respecto de una organización, el factor más importante que se pone en juego es la capacidad de generar ideas innovadoras, disruptivas, que hagan una diferencia. Esto último es el objetivo número uno en Globant, que nació con el propósito de generar experiencias digitales no tradicionales. Además, la velocidad del crecimiento de la empresa ―que contrata 1500 personas por mes― facilita la formación de equipos diversos, multilocalizados. Por eso, “la visión de Globant tiene en el centro de  su cultura la innovación para transformar la forma en la que los humanos interactúan con la tecnología. Esto es clave, porque la capacidad de innovar no existe si un equipo no es diverso en todos los sentidos: en términos de género, nacionalidad, cultura y pensamiento, por mencionar algunos”, enfatiza Matzkin. 

El caso de Smile Direct Club en Estados Unidos es un buen ejemplo: ofrece un servicio de salud dental que cuenta con una línea de alineadores dentales realizados con impresoras 3D; esto es, una respuesta más barata. Para ese cliente, se armó en tres meses un equipo de 200 personas de la Argentina, Colombia y Europa del Este. La velocidad con la que se creó el equipo está directamente relacionada con la magnitud del impacto, de su poder de transformación. Cada etapa del proceso ―como el desarrollo y la orientación del producto― estuvo atravesada por la diversidad cultural de sus participantes. La clave es que en todos los estadíos Globant apunta a hacer algo diferente e innovador sin emular nunca a la competencia. Se trata de  una usina de ideas disruptivas.

La diversidad tiene infinitos matices y cuantos más se contemplen, mejor. Por ejemplo, Mercedes Mac Pherson, Chief People Officer EMEA de Globant, propone recursos para salir de la heteronorma en la forma de comunicar y acompañar el cambio cultural con el cuidado del lenguaje en los vínculos sociolaborales. La organización ofrece una capacitación para reducir los sesgos inconscientes. El objetivo es crear ambientes de trabajo que brinden seguridad psicológica. 

Globant cuenta además con un framework de comunidades, por medio del cual las personas  pueden autoconvocarse de acuerdo a intereses o por un común denominador. Esas mismas personas son quienes podrían dar charlas sobre estos puntos que nuclean comunidades dentro de la compañía. “Es importante que haya una conversación permanente entre la comunidad y la empresa”, concluye Mac Pherson. En la misma línea, subraya que la diversidad se constituye desde las instituciones: la familia, la escuela, el espacio laboral. Y destaca la enorme transversalidad sin segmentación que existe en los programas de la empresa, que es lo que la hace más diversa y, en consecuencia, capaz de generar diversidad en los negocios.

La gestión de diversidad es la capacidad de atraer diferentes perspectivas, personalidades y realidades, colaboradores y colaboradoras que van a contribuir en las ventajas competitivas de una empresa. Para Trent Henry, Global Vice Chair de Talento de Ernst & Young, la diversidad se vincula con un tipo de liderazgo superador. Henry propone construir una cultura organizacional en la que todos los miembros puedan sentir pertenencia y, por lo tanto, se logre un alto rendimiento, ya que hoy las personas eligen unirse a organizaciones con propósito: una cultura organizacional que celebre las diferencias e incentive a cada persona a expresarse con autenticidad en el trabajo que , a su vez, permitirá un mayor rédito económico. Henry subraya esta relación entre la diversidad en una empresa y un mejor desempeño financiero.

Cuando un líder entiende que cada persona tiene algo distintivo para aportar, los equipos de primera y segunda línea se nutren de diversidad de visiones y resultan una excelente plataforma para la creatividad y la innovación en las organizaciones. Personas de diferentes contextos, atravesadas por realidades variadas, traen consigo talentos, experiencias y habilidades únicas que se potencian en interacción con el equipo. Eso que hace a cada quien irrepetible es aquello que también da lugar a nuevas dinámicas en las empresas.

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