Por más diversidad en el mundo de la tecnología

La pandemia ha profundizado desigualdades en todo el mundo y ha impactado negativamente en comunidades históricamente discriminadas. Por eso, estos desafíos necesitan de personas y organizaciones creativas y comprometidas. Como Carmen Sidbury, directora sénior de investigación y desarrollo de NACME: una organización que lucha contra el racismo a través de la educación. Y como Kimberly Bryant, fundadora de Black Girls Code, la iniciativa que busca entrenar en programación a un millón de niñas para 2040.

Ambas organizaciones buscan impactar sobre un problema estructural: en los EE.UU. las mujeres afroamericanas representan solo el 3 % de todos los trabajos en la industria de tecnología.

Según investigaciones recientes, en Estados Unidos la responsabilidad del cuidado doméstico durante la pandemia ha recaído especialmente sobre las madres afroamericanas. Como resultado, se sienten más excluidas del trabajo y dicen más frecuentemente que dentro del trabajo no tienen aliados que las apoyen. Sin embargo, esta no es una desigualdad nueva y está presente en todas las industrias, incluyendo la de la tecnología.

La situación de comunidades de color en la tecnología

Según una encuesta del Pew Research Center, la mayoría de los trabajadores en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés) en Estados Unidos son blancos (69 %), seguido por asiáticos (13 %), afroamericanos (9 %) e hispanos (7 %). 

Pero para las mujeres, la desigualdad es aún mayor. Si las mujeres afroamericanas representan el 3 % de todos los trabajos en la industria de tecnología, las mujeres latinas solo representan el 1 %.

Al mismo tiempo, las personas de color que trabajan en la tecnología se enfrentan a una constante discriminación. El 62 % de trabajadores afroamericanos en STEM dicen haber sufrido de algún tipo de discriminación racial en el trabajo como, por ejemplo, ser tratados como si no fueran competentes. 

Organizaciones que buscan cambiar el paradigma

En este contexto, varias iniciativas buscan empoderar a las personas de color que buscan insertarse en el mundo de la tecnología.

Una de estas es el Consejo Nacional de Acción para Minorías en Ingeniería o NACME (por sus siglas en inglés), una organización que lucha contra el racismo a través de la educación. Su misión es “enriquecer la sociedad de Estados Unidos con una fuerza de trabajo que impulse la diversidad en STEM, incrementando la cantidad de minorías en ingeniería y ciencias de la computación”. 

La organización se asocia con entidades afines para proporcionar recursos y oportunidades para estos grupos subrepresentados. NACME también se asocia con más de 50 colegios y universidades de todo el país, y sus becas han brindado oportunidades para que los y las estudiantes accedan a puestos de liderazgo en la NASA, BlackBerry, Rolls-Royce, AT&T y más.

“Distintos estudios han demostrado que las empresas con fuerzas laborales diversas, en comparación con aquellas con fuerzas laborales homogéneas, son más rentables”, dice Carmen Sidbury. “Sin embargo, a pesar de tales ventajas comprobadas, sigue siendo una verdad lamentable que la composición actual de la fuerza laboral de STEM no refleja la realidad demográfica actual o futura de los Estados Unidos”.

Black Girls Code, por su lado, es una iniciativa fundada en 2011 que busca empoderar a niñas de color de 7 a 17 años a convertirse en líderes e innovadoras en las disciplinas de STEM. Al llegar a la comunidad a través de talleres y programas extracurriculares, Black Girls Code introduce lecciones de programación a niñas de comunidades subrepresentadas en lenguajes de programación como Scratch o Ruby on Rails. Su objetivo es entrenar a 1 millón de niñas para 2040.

“Quería comenzar mi propia empresa centrada en la tecnología de salud móvil y cuando comencé a conectar con gente descubrí que no había muchas mujeres en la cultura de las start-ups y tampoco muchas personas de color”, cuenta Kimberly Bryant.

“Mientras tanto, mi hija estaba ingresando a la escuela secundaria y estaba muy interesada en la tecnología. Estaba tratando de encontrarle algunos programas que le enseñaran a construir cosas como sitios web de computadoras, pero no encontraba ninguno adecuado”, cuenta Bryant. “A veces, ella era una de las únicas 3 niñas en una clase de 40 niños, y simplemente no parecía que la apoyaran tanto como a algunos de los niños. Pensé que si estuviera en un entorno más acogedor, en una comunidad de niñas, se animaría más a sobresalir y crecer”. 

Necesidad de un cambio estructural

Más allá de estas iniciativas individuales, expertos hacen énfasis en la importancia de implementar políticas públicas más a largo plazo para empoderar a las minorías en el sector de la tecnología. 

Un reciente informe de las Academias Nacionales de Ciencia, Ingeniería y Medicina en Estados Unidos, recomienda, entre otras medidas, que las instituciones de educación superior creen programas que les brinden a los y las estudiantes de minorías subrepresentadas en STEM un fuerte apoyo financiero, académico y social.

Otras acciones a largo plazo recomendadas en el informe incluyen ofrecer programas más sólidos que desarrollen la lectura, las habilidades matemáticas y la creatividad desde preescolar hasta tercer grado y mejorar la calidad de la educación en matemática y ciencias para las minorías subrepresentadas.

“A medida que EE. UU. mira hacia el futuro, debemos abordar de manera más proactiva la subrepresentación en la fuerza laboral de STEM”, dice Sidbury. “Una de las maneras es recurriendo a uno de sus recursos más subutilizados: los más de 20 millones de jóvenes de color”.

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