Nuevas masculinidades: qué son y hacia dónde vamos

Los cambios que se están generando en la construcción de identidades masculinas, lejanas del arquetipo del macho, también son valorados en ámbitos laborales, además de las relaciones interpersonales. Algunas experiencias de formación en empresas y en el deporte.

En el Paleolítico los hombres eran cuidadores y en la actualidad los pigmeos del pueblo aka son los que más tiempo pasan con sus criaturas en brazos. Akenatón fue un emperador egipcio que se hacía representar con sus hijas y José de Nazaret se hizo cargo de una familia que no era la suya. Estas son algunas de las historias sobre el rol paterno que cuenta Papá, el libro de Ritxar Bacete González, un antropólogo y especialista en género que da cursos para hombres en empresas.

En los últimos años, la revolución feminista obligó a repensar los roles de género y así es como cobró fuerza un nuevo término: las nuevas masculinidades. “Es un concepto útil para entender un cambio positivo que se está generando en la construcción de identidades masculinas. En el ámbito de la comunicación y las políticas públicas son identidades más democráticas, empáticas, que se cuestionan, que no son tóxicas y que reconocen la vulnerabilidad”, dice el autor. 

Lo verdaderamente nuevo es la crisis del concepto de masculinidad. Bacete González agrega: “Absorbimos modelos de referencia que hoy no sirven. Las mujeres nos exigen cambiar la forma de ser como padres, como compañeros de trabajo y en los vínculos interpersonales. Fue un tsunami en el que estamos tratando de adaptarnos”. 

En 2017 en España nació Homuork, un proyecto de formación en empresas que brinda un módulo de nuevas masculinidades. Entre otras cosas, invita “a dejar de lado ese arquetipo que va a dificultar muchísimo que puedan aflorar otras maneras de expresar todo aquello que sentimos”. 

Erick Pescador, sexólogo y sociólogo a cargo del curso, analiza: “En lugar de reproducir el modelo productivo en los espacios privados, es al revés: hay que llevar a los espacios laborales el espacio de cuidado, la mirada empática y todo lo que históricamente desarrollaba la mujer en la casa”.

Las competencias expresivas, la capacidad de resolver conflictos, la empatía, el reconocerse vulnerables y la escucha son características que no se le atribuían al hombre hegemónico de antaño. Hoy, esas cualidades son ampliamente valoradas en empresas, según sugiere Promundo, una consultora que trabaja por la igualdad de género y la prevención de la violencia enfocada en los varones, de la que es miembro Bacete González. También se asegura que aquellos que tienen permisos especiales para conciliar la vida personal son más leales a su trabajo e, incluso, se valoran los CV de quienes se hacen cargo de sus hijos recién nacidos.

Hombres que lloran, sufren, hacen terapia, tienen miedo y no son omnipotentes:personas más reales y menos encorsetadas en el modelo tradicional. Y esta nueva identidad no se construye únicamente en el ámbito laboral, sino en todas las esferas de la vida. Por ejemplo, en ambientes como el deporte. 

Vanesa Albani es abogada especialista en políticas de género y formadora en prejuicios y estereotipos discriminatorios dentro del Programa Rugby 2030 de la Unión Argentina de Rugby. “La nueva masculinidad debe tener compromiso en la práctica. Antes, el deporte era un escenario en el que cumplir con el mandato de virilidad y eso se trasladaba a otros aspectos de la vida. En los cursos hay muchos ávidos de aprendizaje y una minoría que no termina de entender por qué sigue inmersa en ese mandato. Nosotros hacemos ejercicios, reflexiones y nos gusta dar estadísticas fiables; trabajamos en lo cotidiano. Me encontré con chicos de 10 años que se vieron envueltos en prejuicios y eran estigmatizados como violentos por su contextura física”.

El fútbol también atraviesa una época de cambios en la formación de juveniles. Fernando Langenauer es licenciado en Ciencias de la Educación y fue coordinador de la pensión del Club Atlético Independiente, donde organizaba ejercicios de inteligencia emocional, cursos de educación sexual integral y clases de teatro. “Intentábamos transmitir ciertos valores, apertura y un espacio de reflexión para que se preguntaran cómo llevar su masculinidad. Me tocó acompañar a chicos en un proceso de denuncia de abuso sexual y en ese complejo de ‘si lo cuento soy homosexual’ hay mucho sufrimiento. Lo más difícil es sacarles esta carga social que se impone, la del macho”, dice.

La Real Academia Española en su quinta acepción define al hombre como un “individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza”. Las nuevas masculinidades vienen a romper con un paradigma histórico y las organizaciones que logren acompañar este nuevo paradigma serán más beneficiadas en lo que respecta en la atracción de talento.

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