Cómo atraer a los jóvenes de la generación Z a las empresas y cómo hacer para que quieran quedarse

La conciencia ambiental y la preocupación por la sustentabilidad definen a esta generación, que necesita percibir un auténtico compromiso con los propósitos enunciados para involucrarse en un proyecto.

Cada generación tiene valores que las identifican. Y la identificada con la última letra del alfabeto, la Z, se la describe como preocupada por la cuestión ambiental, por lo sustentable y lo sostenible. ¿Es posible que los intereses de los centennials congenien con los de las empresas que hoy los necesitan en su fuerza laboral y que posiblemente surgieron con otros paradigmas? Es posible. Para lograrlo hay que actuar en varios frentes. 

La sensibilidad que manifiestan frente a la agenda ambiental define a los centennials como nunca antes había sucedido con otra generación. Quieren ser protagonistas de un cambio en la relación con el planeta y lo hacen saber a través de las herramientas que disponen; básicamente las redes sociales, el megáfono desde el cual exponen sus causas. Están comprometidos a tal punto que si la empresa que los contrata no está alineada con los propósitos de su generación, no tienen problemas en renunciar y perder la independencia económica si es necesario. La demanda de la generación Z a las compañías pasa por la autenticidad.

¿Cómo alinear entonces sus valores con los de las empresas? Escucha activa, flexibilidad y empatía son los tres conceptos sobre los cuales trabajar. Hacer las cosas bien, se diría en una charla informal. “Las empresas que levantan la bandera de la sostenibilidad de manera auténtica son las que logran atraer y sostener el engagement del talento que busca un lugar donde trabajar por convicción”, considera Francisco Michref, director de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Globant.

La autenticidad es el valor clave, entonces. También lo ve así Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity, quien señala que “hay muchas empresas que están redefiniendo su misión, pero no porque esté de moda o porque simplemente tengan que redactar un propósito sino porque se empiezan a dar cuenta de que muchos contratos preexistentes con los colaboradores se están debilitando, porque todas las industrias están cambiando. Esto implica que las que quieran proyectarse realicen un replanteo sincero y transparente”.

En esa misma línea se expresa Cecilia Giordano, CEO de Mercer, aunque también considera que la responsabilidad pasa, antes que por las organizaciones, por las personas: “Tenemos que trabajar fuertemente sobre el propósito de la organización ―para qué trabajamos― y comunicarlo muy bien. Hoy, dado el agotamiento, el gran estrés con el que se vive, hay mucha demanda de que las compañías lo resuelvan todo. Y las organizaciones están para ser sustentables desde lo económico, lo social, pero también hay una primera responsabilidad que es de uno, de para qué trabaja, cuál es su propósito y qué da antes de exigir recibir todo”. En definitiva, se trata de responsabilidad y coherencia en todos los frentes.

De acuerdo a Michref, una vez definido su propósito, la empresa tendrá que jugar un rol “formativo y de concientización”, que, al mismo tiempo, proponga acciones acordes a su naturaleza, alineadas a ese objetivo y a la industria a la que pertenece. Para que la generación Z sea contenida es necesario hacerle lugar a sus inquietudes y para ello “habrá que conocer sus posibilidades, qué los motiva a desarrollar nuevos productos, además de acciones que los convoquen a cocrear y ser parte de esa difusión”, apunta Mociulsky. Si las redes sociales son el megáfono al que acuden los centennials para levantar la bandera de la sostenibilidad, qué mejor que aprovechar esa potencia en favor de su propósito personal y de la organización.

Para lograr esto es también necesario que quienes trabajan en una organización sientan que su día a día tiene valor, independientemente de la actividad que realicen. “Uno puede hacer una tarea simple, rutinaria, pero si tiene un propósito claro y entiende cómo su proceso ayuda a alcanzarlo, se revaloriza su tarea”, subraya Oviedo.La comunicación resulta un factor clave para encarar este proceso. Y no solo con los centennials, porque en las organizaciones conviven cuatro o cinco generaciones, y el feedback que se obtenga a través de la escucha activa, de ejercitar la empatía, será el que permita alinear los objetivos de sustentabilidad. Para que la generación Z se sienta a gusto y no le dé la espalda al mundo corporativo que la está convocando, pero también, y sobre todo, para que las organizaciones respondan a los cambios que demanda la sociedad.

Publicado el